August 2006 Archives
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Stem-cell method preserves embryo Mass. lab hopes to end standoff By Gareth Cook, Globe StaffThe technique builds on a fertility clinic procedure known as ``preimplantation genetic diagnosis." With PGD, after technicians fertilize an egg in a laboratory dish, they allow it to grow into an embryo of approximately eight cells. They then remove one cell and test it for signs that the embryo carries chromosomal abnormalities or genes for diseases such as cystic fibrosis. The results guide decisions about which embryos to implant in a woman. The precise risk PGD poses to embryos is not known but is thought to be relatively small, and many healthy children have been born from embryos from which a cell was removed.
To create stem cells, the ACT team proposes working in the future with couples already having PGD performed. The key difference is that after the cell is removed, it would not be immediately tested, Lanza said. Instead, it would be allowed to grow in a laboratory dish overnight, in the hope that it would divide, creating two cells. One of the cells would be used for the genetic testing and the other to create a batch of embryonic stem cells, using a recipe the scientists described in the Nature paper.
More via Boston Globe here.
We met the DeCosta's at Six West the stem cell transplant unit at Childen's Hospital Boston back in September 2004.
I received this article today from The Royal Gazette a newspaper from Bermuda.
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Bermudian to be Jimmy Fund hero By Elizabeth Roberts
A boy from Bermuda who suffers from a severe immune deficiency illness is to feature as a ‘hero’ of the Boston Marathon Jimmy Fund Walk.
Three-year-old Ryan David DeCosta had to make several trips to Boston for treatment at the Jimmy Fund Clinic at the Dana-Farber Cancer Institute before his family relocated from Bermuda to Massachusetts to continue his treatment.
Ryan was diagnosed in 2003 with SCIDS, a severe immune deficiency that has required chemotherapy treatment and two bone marrow transplants.
According to his family, the treatments have helped him grow into a typical three-year-old who loves playing with Lego and cooking imaginary food with his toy kitchen set.
“He’s a fighter. He’s doing extremely well, and we are so grateful he is being treated at the Jimmy Fund Clinic,” said his mother, Debbie DeCosta.
On September 17, Ryan will be one of more than two dozen Jimmy Fund patients who will be featured as ‘Heroes’ of the Boston Marathon Jimmy Fund. This means his photograph will be posted on a mile marker located along the 26.2-mile route from Hopkinton to Boston.
Over its 17-year history, the event has contributed more than $40 million to support cancer research and care at the world-renowned Dana-Farber Cancer Institute.
This year more than 6,000 walkers are expected to participate to raise more than $4.75 million. Among the walkers will be a team participating in Ryan’s honour.
To register for the event online, visit the Jimmy Fund Walk site at www.jimmyfundwalk.org.
Last year, a team from local law firm Mello Jones and Martin took part in the walk and raised $74,594 towards cancer research.
The firm decided to send a team because the the cause hits especially close to home for the firm, who have family members, co-workers and friends battling the disease.
Half of the money raised by MJM went to general cancer research and the other half went to research of the disease histiocytosis. MJM Partner Juliana Snelling took part in the walk in support of her two-year-old son, Jude, who battles a form of the disease, known as Langerhans cell Histiocytosis (LCH).
"Se oye una voz de lejos, que dice de malos modos, eso no le pasa a todos, solamente a los pendejos."
Mario Fernández Paz
Se nos ocurrió a Victor y a mi hacer un BLOG con nuestra memoria colectiva de anécdotas, fotos o lo que ustedes quieran sobre nuestro abuelito, bisabuelito, papá, suegro, tío, amigo….
Lo que llevamos, lo pueden ver en
http:/www.mafer.info/movabletype/mafer/
Si tienen alguna contribución por favor mándenla a andres@andy.org.mx
Me acuerdo cuando mi primo Mauricio y yo nos fuimos con él a Casa Blanca, en el rancho de café que tiene cerca de Mahuixtlan en Veracruz. Para mantenernos ocupados nos dijo que nos fuéramos temprano en la madrugada a buscar codornices y que le trajéramos unas cuantas para la hora de la comida. Estábamos muy emocionados pensando que ibamos de cacería y que ese día nos tocaba a nosotros llevar la comida. Salimos con nuestras botas de plástico negras y los rifles de aire de los que venden en las jugueterías y justo antes de salir nos dimos cuenta que nos faltaba algo importante, “Y cómo sabemos cuáles son las codornices?” nos preguntamos. Fuimos a ver a mi abuelito que ya estaba ocupado en otras cosas y rápidamente respondió, “Son las que al caminar mueven la cabeza para atrás y para adelante.. y hacen un sonido pdhuaaa, pdhuaaa, pdhuaa… las van a ver entre las matas de café pero se tienen que acercar muy despacito..”. Nos fuimos lejos, pasaron varias horas y si escuchamos varias veces el pdhuaa, pdhuaa pero no vimos ninguna codorniz.. Justo cuando ya estábamos a punto de darnos por vencidos y cuando ya teníamos mucha hambre vimos en el camino un pájaro que movía la cabeza para atrás y para adelante ...”Ese es, ese es!” dijimos sin movernos. Disparamos al mismo tiempo y le dimos… El corazón nos latía a mil por hora y ni siquiera analizamos a nuestra presa. Salimos corriendo de regreso a ver a mi abuelito que al vernos sonrió y ordenó a la cocinera preparar la “codorniz” para la comida. Mi primo y yo seguiamos emocionados y nos imaginábamos algo así como una charola con un pavo horneado con manzanas alrededor. Nos fuimos a ver a la cocinera que nos decía que eso no era una codorniz que era un simple pájaro.. pero no le creíamos porque mi abuelito nos había dicho que si era codorniz.. Fue hasta después de que intentamos comernos el pájaro con patas flacas, flacas que mi abuelito soltó la carcajada antes de decirnos que en lo único que se parecía una codorniz al pájaro que nos habíamos comido era en que ambos tenían pico.
Me gustaba mucho cuando me llevaba a verlo tirar con escopeta al club de tiro . “Más mata la receta que la escopeta” me decía. Le gustaba mucho la jaula europea y también el colombaire especialmente con los que saben lanzar bien el pichón…Tenía los trofeos de varios campeonatos en su biblioteca. “Tu imagina que estas usando una manguera con agua… apunta justo enfrente del pico del pichón adivinandole el vuelo..” me decía mientras simulaba con sus brazos y con sus manos la forma de sostener la escopeta en el hombro y en la cara. “Yo prefiero apuntar con los dos ojos abiertos..” me decía. “Los perdigones tienen que alcanzar al pichón…” decía. Ahora que lo pienso lo que más me gustaba de acompañarlo al club de tiro era presumir que “Don Mario” era mi abuelo.
Hubo una época que en la tarde despues de la escuela me iba con mi abuelito a su taller en donde entre muchas otras cosas armaba una lámpara de madera de árbol de café. Era un cuarto en el segundo piso de su casa al que se llegaba por la escalera de servicio en donde tenía todo tipo de herramientas y una colección extensa de la revista Popular Mechanics. Cada vez que prendía el torno me daba unos lentes protectores de plástico transparente y el se ponía una máscara que le cubría toda la cara. Salían volando pedazos de madera y el cuarto de llenaba de humo. “Ya viste, así es cómo se va haciendo la curva!”, gritaba sin perder de vista el pedazo de madera en el que estaba trabajando. Le daba vueltas a una palanca de la máquina para irle dando la forma y después de algunos otros ajustes sacaba el pedazo de madera y le soplaba varias veces para analizar como había quedado. Analizaba un lado y soplaba, luego el otro y le volvía a soplar. Yo ya no veía que tuviera ninguna basurita pero mi abuelito de todas maneras soplaba. “Mira tócalo… ya no está caliente…” y le soplaba otra vez. “Apoco no va quedando como nalga de princesa?” me decía.



